Hiperrealismo

El hiperrealismo es una corriente artística surgida a finales de los años sesenta que propone una representación de la realidad extremadamente precisa, incluso más detallada que la fotografía. Se desarrolla tanto en pintura como en escultura y se apoya en un alto dominio técnico como rasgo fundamental.

Tiene como precedente directo el arte pop, del que hereda el interés por lo cotidiano y lo banal, así como el fotorrealismo, corriente que utiliza la fotografía como base directa para la pintura.

Surge también como reacción frente a la frialdad y la abstracción del arte conceptual dominante de esos años. En un momento en el que eso parecía el único camino posible, los hiperrealistas recuperan la figuración proponiendo un nuevo tipo de realismo, basado en métodos de representación inéditos y resultados visualmente impactantes.


El hiperrealismo asume la referencia fotográfica del fotorrealismo, pero va un paso más allá. A diferencia de este, no elimina lo emotivo, sino que lo incorpora, acercando la obra al espectador y generando una experiencia más sensorial.

La pintura hiperrealista revela aspectos de la realidad cotidiana que normalmente pasan inadvertidos, obligando al espectador a detenerse y reflexionar. Aunque mantiene superficies lisas, gran detallismo y ausencia de pincelada visible, la obra no pretende ser una simple copia mecánica.

Este se caracteriza por extremo detallismo, la precisión técnica, el uso de la fotografía como referencia y la representación de objetos cotidianos aislados de su contexto.

Busca una imagen limpia, controlada y minuciosa, pero capaz de transmitir emoción y provocar una mirada crítica sobre la realidad.

Entre sus principales representantes destacan Antonio López y Eduardo Naranjo, ya que el movimiento tuvo una presencia especialmente relevante en España.