El Pop Art surge en los años cincuenta como una reflexión crítica —aunque irónica— sobre la sociedad de consumo, los medios de masas y la cultura popular. Lejos de ser un arte ingenuo o superficial, analiza cómo la publicidad, el cine, la televisión y los productos industriales construyen deseos, estereotipos e identidades colectivas.
En 1952 se funda en Londres el Independent Group, considerado el origen del Pop Art. Sus miembros estudiaban el impacto de la cultura de masas estadounidense en Europa: cómics, cine, ciencia ficción, publicidad y tecnología.
Eduardo Paolozzi presentó collages realizados con anuncios y recortes de revistas, como I was a Rich Man’s Plaything, donde aparece por primera vez la palabra “POP”. Estas obras combinaban imágenes estereotipadas de consumo, tecnología y erotismo con una intención crítica.
En 1956, Richard Hamilton realiza el collage Just What Is It That Makes Today’s Homes So Different, So Appealing?, considerado el manifiesto del Pop Art británico. En él reúne iconos del consumo moderno —televisión, aspiradora, cultura fitness, pin-ups— para representar el “edén” doméstico contemporáneo.
En EE. UU., durante los años cincuenta, artistas como Robert Rauschenberg y Jasper Johns sentaron las bases del movimiento. Rauschenberg creó sus combine paintings, mezclando pintura con objetos cotidianos y materiales de desecho, heredando estrategias del dadaísmo.
Jasper Johns trabajó con imágenes extremadamente reconocibles —banderas, dianas, números— cuestionando si la obra representa un objeto o es el objeto en sí. Utilizó técnicas como la encáustica, que aportaban textura y materialidad.
En los años sesenta el Pop Art se consolida como movimiento con Roy Lichtenstein, Andy Warhol y Tom Wesselmann.
Lichtenstein amplía viñetas de cómic e imita mecánicamente el sistema de impresión Ben-Day, eliminando la huella manual del artista. Sus obras son frías, repetitivas y despersonalizadas, como los propios productos de consumo.
Andy Warhol lleva la idea de producción en serie al extremo. Utiliza la serigrafía para repetir imágenes icónicas: latas de sopa Campbell, botellas de Coca-Cola, dólares o retratos de celebridades como Marilyn Monroe. Cuestiona así la noción de originalidad y convierte el arte en un producto más.
Warhol fundó The Factory, un estudio colectivo donde se mezclaban arte, música, cine y celebridades. En sus últimos años se dedicó al cine experimental, ampliando aún más los límites del arte tradicional.
